Entrevista a nuestros autores y autoras: Francisco Núñez Roldán
¿Por qué leer? ¿Por qué leer por placer?Para conocer y conocernos mejor, para cultivar la única finca que en realidad todos tenemos dentro: la finca de nuestro espíritu.La única donde podemos desarrollarnos y crecer sin pausa durante toda nuestra existencia, sobre todo cuando nuestro cuerpo y nuestra economía detienen su crecimiento.Gracias a la lectura, nuestro horizonte interior puede y suele engrandecerse durante todo el transcurso de nuestras vidas.
¿Qué te llevó a escribir la obra que tienes en EPDL? En mi caso, mi amor por la naturaleza, por contar algo entretenido para jóvenes.Mi amor por nuestra tierra, por nuestro patrimonio cultural y natural.Contribuir un poco a que se conozca mejor.Y como pequeño homenaje a todos quienes cuidan de él desde sus puestos en la sociedad.
¿Qué te gusta de los encuentros con tus lectores y lectoras?El contacto con los lectores supone una considerable inyección de vida para un autor.Quien lee no percibe que el escritor es también un ser humano que precisa el suministro de voces, de gestos, de experiencias juveniles, aparte de la inevitable función crítica que los jóvenes hacen con su obra.El contacto con los jóvenes lectores es una necesaria, valiosísima prueba para quien escribe.Así los lectores también se acercan al autor y comprueban que alguien que escribe un libro es una persona exactamente igual que ellos, aunque algo o un mucho más viejo, pero con las mismas penas y glorias que cualquier ser humano.
Ilustración fotográfica deLuis Miguel Rojas Navas y a Andrea Antón:
Obra: La isla de los espejos
Texto: Recrean un momento de "la isla de los espejos", justo cuando aparece la Dama del río.
Foto del capitán nadie
Ilustración fotográfica de Aurora (toci_16) :
Obra: El Capitán Nadie
Texto: El ordenador ya estaba listo. Paquito revisó el correo electrónico y vio que tenía tres nuevos mensajes.
Foto del capitán nadie
Ilustración fotográfica de Aurora (toci_16):
Obra: El Capitán Nadie
Texto: Paquito se detuvo para pegar un cartel en la mampara de cristal de un teléfono público. Era un buen sitio porque mucha gente leía el cartel, pero la empresa encargada de la limpieza los eliminaba cada vez más pronto, o al menos eso le parecía a él.